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Centro Cultural del Bosque

Con más de medio siglo de historia, el Centro Cultural del Bosque (CCB) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), de la Secretaría de Cultura, se encuentra ubicado en Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n, Paseo de la Reforma, C.P. 11560 Ciudad de México. Es un recinto artístico público dedicado a la producción, promoción, difusión, disfrute y reflexión de las artes escénicas que alberga diversos foros para teatro, danza y expresiones interdisciplinarias; escuelas, espacios al aire libre, librería y cafetería.

Desde sus orígenes, ha sido un centro cultural impulsado por el estado mexicano y por personalidades de la comunidad artística, donde se han asentado escuelas, salones de ensayo, oficinas y teatros ofreciendo una amplia cobertura para el estudio, creación y presentación de las artes escénicas.

El CCB está compuesto por ocho espacios escénicos con programación constante durante todo el año, ofreciendo al público una variada muestra de las artes escénicas de México. El Teatro Julio Castillo, el Teatro El Galeón, el Teatro El Granero Xavier Rojas, el Teatro Orientación, la Sala Xavier Villaurrutia, el Teatro de la Danza, la Sala CCB y la Plaza Ángel Salas son los foros de este recinto donde se presentan las obras de destacados artistas escénicos en México.

En las instalaciones del CCB también se encuentran las oficinas de la Coordinación Nacional de Teatro, la Coordinación Nacional de Danza, el Área Artística de la Compañía Nacional de Danza, la Escuela Nacional de Danza Folklórica, el salón de ensayos de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes y las oficinas de la Dirección General del INBA. En el recinto se localiza también la sucursal “Del Bosque” de las librerías de arte EDUCAL, la escultura “Las Artes Escénicas” de Luis Ortiz Monasterio y la fuente “El Recreo Infantil del Bosque”, del insigne arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y el escultor Augusto Escobedo.

 

El origen del Centro Cultural del Bosque se remonta a los juegos olímpicos de Londres de 1948 en los cuales el equipo ecuestre mexicano, comandado por el general Humberto Mariles, realizó una hazaña histórica. Montando a su caballo Arete, el general consiguió la primera medalla olímpica de oro para México. El equipo logró en total dos preseas doradas, una de plata y una de bronce en equitación.

Animado por estos resultados, el entonces Presidente de la república, Lic. Miguel Alemán Valdés, emprendió un proyecto ambicioso. El ejecutivo federal cedió la pista de prácticas del campo de polo Marte para la construcción de un complejo dedicado exclusivamente a la exhibición ecuestre.

 

Las primeras construcciones estuvieron a cargo del Departamento del Distrito Federal. El proyecto comprendía el levantamiento de un monumental coliseo, con sus respectivas caballerizas y el granero.

Sin embargo, los promotores de este proyecto vieron cómo lentamente diferentes factores, como las descomunales dimensiones de los edificios y la fuerte inversión, los obligaba a repensar la idea original. Tomaron la decisión de ampliar la función del naciente recinto a la presentación de eventos artísticos, cívicos y culturales.

Los 45 mil metros cuadrados de estructuras inconclusas tenían que ser acondicionados para dar cabida a diferentes espectáculos. El arquitecto Fernando Peña fue el creador del proyecto con la ayuda de los ingenieros Óscar de Buen y Guillermo Salazar Polanco, quienes pusieron sobre la mesa los planos del Coliseo para dar paso a los del Auditorio Municipal (cuya estructura de hierro remachado fue construida con la misma técnica aplicada a la Torre Eiffel), que luego sería denominado Auditorio Nacional.

Tiempo después, el Auditorio, por su gran tamaño, se especializó en espectáculos masivos, mientras que la Unidad Artística y Cultural del Bosque (UACB) se transformaba en el centro cultural más grande de México, único en el mundo en su género, con el cometido social de promover, producir y difundir las artes escénicas.

Durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, el célebre arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez recibió la responsabilidad del proyecto de la Unidad Artística y Cultural del Bosque, y tuvo como aliado al arquitecto Ramiro González Delsordo.

El primer espacio teatral que se comenzó a construir fue justamente a espaldas del extinto Coliseo, en su granero. Don Pedro Ramírez Vázquez supo que este sitio era perfecto para hacer realidad los planes que alguna vez escuchó en voz de un joven llamado Xavier Rojas para construir un teatro-arena, de cámara o de círculo.

Tres décadas después, en 1988, iniciaron los trabajos de remodelación del Auditorio Nacional a cargo de los arquitectos Abraham Zabludovsky y Teodoro González de León. En 1991 el Auditorio Nacional abrió de nuevo sus puertas y en mayo del 2000, bajo la dirección del Mtro. Ignacio Toscano, se realizó una remodelación y equipamiento general de los teatros del recinto. Al año siguiente, la Unidad Artística y Cultural del Bosque cambió oficialmente su nombre a Centro Cultural del Bosque.

Durante 2012, con la coordinación del Lic. Arturo Delgado, Director del Centro Cultural del Bosque se realizaron obras de mejoramiento del entorno al Centro Cultural del Bosque que sus instalaciones exteriores, la Plaza Ángel Salas para acondicionarla como equipamiento básico como foro al aire libre y el vestíbulo del emblemático Teatro Julio Castillo, realizadas por los arquitectos José Castillo y Saidee Springall con la asesoría teatral del arquitecto y escenógrafo Alejandro Luna.

El proyecto incluyó la restauración de la fuente “Juego de Niños" de Pedro Ramírez Vázquez y Augusto Escobero, catalogada por el propio INBA, en colaboración con el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM).

La ejecución de la obra fue posible gracias al trabajo conjunto de más de 30 instancias, coordinadas por la Dirección del CCB, previa autorización del proyecto por una mesa de trabajo en la que participó la Dirección General del INBA, la Coordinación Ejecutiva del Auditorio Nacional, la SEP, el CONACULTA, el arquitecto Teodoro González de León y la Dirección del CCB, entre muchos otros.

La intervención arquitectónica al vestíbulo del Teatro Julio Castillo, uno de los más versátiles del Instituto, además de transformarlo completamente con un trazo en el que destacan sus nuevas escaleras, resuelve medidas de protección civil, accesibilidad a la sala y renovado valor artístico con nuevos baños, iluminación, esclusas, rampas y escaleras internas y externas de acceso a la sala. Así, se consolida al Teatro Julio Castillo del CCB como uno de los recintos más amplios y versátiles del INBA, con mil butacas y un vestíbulo multiusos.

Al ser el CCB un recinto multifuncional que alberga teatros, salas, áreas artísticas de compañías nacionales, escuelas, librería EDUCAL, espacios concesionados y las oficinas de 14 áreas del Instituto; contiguo al Campo Marte, el Bosque de Chapultepec, el Auditorio Nacional y Paseo de la Reforma, con gran demanda de la comunidad escénica, el INBA a través de la Dirección del CCB coordinó las obras durante toda su ejecución sin interrumpir ningún tipo de actividades o funciones.

En su conjunto las obras dotan al CCB de mejores servicios de protección civil, señalización, pisos y banquetas, estacionamientos para bicis, iluminación, techumbres, accesibilidad y equipamiento de plaza para foro exterior.

 

Con el nombre original de “Teatro del Bosque” comenzó a construirse en 1955. Los arquitectos Ramírez Vázquez y González Delsordo diseñaron un teatro a la italiana o de vista frontal, pensado para la presentación de espectáculos culturales de gran formato. Su aforo inicial fue para 1206 espectadores, aunque podía limitarse por medio de telones a 600 localidades.

El entonces Teatro del Bosque fue uno de los primeros teatros que encontraron dentro de los postulados de la arquitectura moderna razones suficientes para reflejar la ideología de los gobiernos revolucionarios y así sustituir por la democrática gradería griega los satanizados teatros de herradura con balcones y palcos. “La forma expresa la función” condujo a la planta en abanico y tradujo la curva isóptica en el perfil del edificio.

En abril de 1968 fue remodelado totalmente y reinaugurado con un programa de danza a cargo del Ballet Clásico de México, en el marco del Festival Internacional de la Olimpiada Cultural.

En 1972 la Compañía Nacional de Teatro hizo su presentación formal, como resultado de los esfuerzos emprendidos por el estado para instituir una compañía que difundiera el género teatral nacional y extranjero.

 

Este teatro fue inaugurado el 30 de mayo de 1958 con la obra El canto de los grillos, de Juan García Ponce, bajo la dirección de Salvador Novo. Recibió en su inicio el nombre de Recreo Infantil del Bosque. Este teatro brindó a los niños un auténtico espacio para la iniciación a las artes escénicas.

Sus características, muy parecidas a las de una guardería, hacían realidad las fantasías de los pequeños. ¿A quién no le hubiera gustado tener en un mismo lugar su espacio de recreo, un parque infantil, una biblioteca, un zoológico, una fuente de sodas, un teatro y una sala de cine?

En un principio funcionaba por las mañanas como teatro Guiñol, con frecuencia utilizado para el entretenimiento de los niños de la guardería aledaña. Además, el foro se utilizaba únicamente para piezas de pequeño formato.

El Recreo Infantil del Bosque recibe el nombre de Teatro Orientación por sugerencia de la Asociación de Críticos de Teatro, como homenaje al grupo experimental del mismo nombre que en los años treinta constituyó uno de los movimientos renovadores del teatro mexicano.

El Teatro Orientación es de formato a la italiana, con 305 butacas. Construido originalmente con el fin de albergar las propuestas modernistas de la escena, se dedicó durante muchos años a la presentación de teatro para niños. Actualmente alberga espectáculos de formato mediano.

 

En 1956 se inauguró el primero de los teatros del CCB, por iniciativa de un joven director de escena. Xavier Rojas fue un dramaturgo y director nacido en Puebla en 1921, que desde pequeño fue un apasionado del teatro. Sus primeros acercamientos a este arte fueron los títeres de Rosete Aranda que, gracias a las visitas con su abuelo, sembraron en su infancia la semilla del arte escénico.

Su vivacidad artística se manifestó desde los 10 años cuando ofrecía funciones para los vecinos de su colonia. Sin embargo, como muchos otros artistas, no pudo evitar la autoridad de sus padres que no veían para su pequeño un futuro dedicado a las artes.

La creación del Teatro El Granero fue idea original del maestro Xavier Rojas, quien señalara al respecto:

"El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, que remodelaba el Auditorio Nacional, me llevó a conocer, a espaldas de éste, un lugar ideal para construir un teatro en círculo. Se trataba de un granero donde se guardaba el alimento de los caballos que el general Mariles entrenaba para las Olimpiadas. Me pareció estupendo y en pocos meses quedó listo, conservando el nombre de su origen: Teatro El Granero"

El Teatro El Granero se inauguró el 4 de septiembre de 1956 con la obra “Los desarraigados”, de Jorge Humberto Robles Arenas, dirigida por Xavier Rojas. Aunque fue el primer teatro de arena, cámara o círculo estable de México, en realidad tiempo atrás el mismo maestro Rojas había experimentado su proyecto en la antigua Casa del Arquitecto. 

El escenario ubicado en el centro de la sala se eleva unos diez centímetros sobre el nivel del piso. Las butacas están dispuestas en forma de gradería a los cuatro costados del recinto con dos pasillos de acceso. Carece de telón, son las luces del teatro las que al oscurecerse marcan el final o el principio de las representaciones. Acorde con la versatilidad de su creador, el foro es ideal para la experimentación de una gran variedad de obras contemporáneas. El 30 de junio de 2003 el INBA decidió transformar el nombre del teatro para rebautizarse como Teatro El Granero Xavier Rojas. Tiene un aforo de 174 butacas.

 

El último recinto en integrarse al Centro Cultural del Bosque fue el Teatro El Galeón, en 1972. El espacio fue acondicionado por un grupo de estudiantes de la Escuela de Arte Teatral y de la Academia de Danza. 

A partir de la década de los 70’s los jóvenes encontraron en las bodegas de la antigua Unidad Artística y Cultural del Bosque un espacio ideal para realizar sus ensayos. En colaboración con el arquitecto Carlos Perdomo comenzaron a levantar un nuevo foro al que bautizaron como Laboratorio Teatral Foro Independiente.

Con el maestro César Pérez Soto como director, empezaron a utilizar el foro para recibir clases de danza y teatro con los maestros Lola Bravo, Julio Castillo y Federico Castro.

Para 1978 se realizó la primera remodelación del inmueble, en ella se agrandó el número de butacas y se adecuaron las dimensiones del foro. El mes de noviembre de aquel año se reinauguró con la obra "Ubú Rey" de Alfred Jarry, de la Compañía del Centro de Experimentación Teatral, bajo la dirección de Peter Brook.

Después de una segunda remodelación, el teatro quedó como lo conocemos actualmente, su principal característica es su disposición modular, que permite adaptarlo a las necesidades de cada montaje y compañía.

De formato múltiple, se adapta a cualquier disposición espacial escénica; es el foro de mayor tradición y reconocimiento durante los últimos 35 años en la presentación de teatro de vanguardia en la Ciudad de México, con una capacidad de 20 a 350 butacas.

Sala CCB

La Sala CCB fue salón de ensayos y de usos múltiples, café Internet, sala de conferencias y bodega, hasta que en 2010 se le asignó el nombre que ahora lleva y comenzó a articularse una programación de eventos diversos, pero siempre relacionados con las artes escénicas.

Es un lugar propicio para las más diversas actividades. Géneros híbridos, alternativos, obras interdisciplinarias, teatro cabaret, actividades de extensión cultural como conferencias, talleres y presentaciones literarias son parte de su oferta, y eventualmente presenta obras escénicas adaptadas a las condiciones del espacio. Tiene un aforo de 110 butacas.

 

Plaza Ángel Salas

La Plaza Ángel Salas es un espacio al aire libre con gradería para alrededor de 200 personas, donde se presentan principalmente las temporadas de teatro y danza escolar, además de ciclos de cine, la feria del libro teatral y otros montajes que buscan la libertad y amplitud de una plaza para sus representaciones.

Se trata de un espacio propicio para el teatro al aire libre, la danza aérea, el clown y el circo contemporáneo.

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